• Vive tu Vida

Pistas para identificar la Ansiedad.




En muchas ocasiones, cuando alguien se acerca al mundo de la #psicoterapia, una de las frases que más solemos escuchar los psicólogos es “no, yo no tengo ansiedad”, y sin embargo cuando vamos profundizando durante la entrevista vemos que sí.


A lo largo de los años de dedicación a la #psicología, tanto en entornos laborales, como educativos y clínicos, constatamos que no sabemos identificar nuestras emociones y menos nombrarlas en voz alta. Nos cuesta mucho, probablemente porque no tenemos formación en ello... seguramente, ni en nuestras familias de origen, ni en nuestra escuela, ni en nuestro centro de trabajo nos hayan proporcionado formación para este aspecto de nuestra vida tan importante. Y sí habremos recibido formación en Matemáticas, Inglés, o incluso en las mil extraescolares a las que apuntamos a los niños.


Y ahí empieza el problema... las #emociones que no se expresan, se nos van quedando “atascadas” y desordenadas en nuestro interior y empieza a molestarnos, muchas veces en forma de #ansiedad, de intranquilidad o de inquietud psicomotriz (quién no se ha dado cuenta de que el compañero de la oficina en una reunión no para de mover la pierna, o juguetea con el boli, aunque dice que está tranquilo). Rojas Marcos, un fabuloso psiquiatra dice que “hablar, prolonga la vida” y nosotras creemos que además, nos ayuda a bajar la intensidad de algunas emociones, ayudándonos a relativizar, ordenar, tomar distancia y sentirnos comprendidos por el otro que nos escucha.


Por lo tanto, os invitamos a realizar un primer ejercicio:

¿Cómo podemos darle al “pause” en nuestras vidas para ser más conscientes de lo que sentimos?

Hay a personas que les ayuda caminar, otras escuchando música, otras escribiendo, es importante descubrir qué herramienta me permite a mí ponerme en contacto con mi mundo interior (ya sea emocional o racional o irracional).


Después de hacerlas conscientes, quizás veamos que nos falta vocabulario o que hay sensaciones que tenemos atribuidas al mundo físico y que quizás sean expresión emocional (esto da para otro artículo, ¿es posible separar el mundo físico del mental?, nosotras creemos que no….). Os proponemos a continuación algunas sensaciones que nos han compartido nuestros pacientes en las sesiones para describir la ansiedad y que quizás os puedan ayudar:

  • Sensación de nerviosismo, agitación o tensión.

  • Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe.

  • Aumento del ritmo cardíaco.

  • Respiración acelerada (hiperventilación)

  • Sudoración.

  • Temblores.

  • Sensación de debilidad o cansancio.

  • Sensación de mareo (mucha gente lo llama “vértigo”) o ganas de vomitar

  • Hormigueo en las manos (extremidades)

  • Comer en exceso o pérdida de apetito (los famosos “atracones emocionales”)

  • Dolores de cabeza

  • En lo niños es frecuente: dolores de tripa o de espalda o quejas somáticas

  • En adolescentes irritabilidad

  • Morderse las uñas, los labios, los bolígrafos

  • Incontinencia urinaria o colon irritable (necesidad imperiosa de ir al baño)

  • Inquietud psicomotriz

  • Insomnio


Que quede bien claro que la ansiedad no siempre es señal de algo negativo, puedo tener mucha activación por acontecimientos estresantes muy positivos como un ascenso, el nacimiento de un hijo o por muchas buenas noticias. La cuestión es aprender a llamar a las cosas por su nombre y no camuflar los síntomas. La ansiedad en sus diferentes expresiones, nos está indicando que necesitamos prestar atención a alguna necesidad no satisfecha. A algún problema que estamos posponiendo o demorando y no sabemos afrontar. Es el momento de ponernos manos a la obra y buscar soluciones. En algunos casos hará falta pedir ayuda. Pero en otros sólo con introducir pequeños cambios nuestra situación mejorará. Tú decides.


Isabel del Campo

CEO Vive Tu Vida Psicología

Psicóloga Col. Nº M-19797

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