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Las calificaciones y el colegio.



Ahora que la mayoría de alumnado ha recibido las notas, ya sabemos lo que significa, como #padres y #madres, pasar por momentos de exámenes, de entregar trabajos y de nervios por si apruebo o paso de curso o no.


¿Pero realmente las notas reflejan el esfuerzo realizado?, ¿son una buena medida de los aprendizajes? ¿Está bien estructurado? ¿Está preparado para sacar lo mejor de cada adolescente? ¿Cómo afecta la falta de continuidad en su estructura? ¿Y los constantes cambios en las leyes que lo regulan? Debatiremos sobre el tiempo de estudio, el reparto de asignaturas, los contenidos… y abordaremos temas como son la importancia de tener una buena base preparatoria, la #motivación y lo desapercibido que pasa el nivel de estrés que soportan durante la educación obligatoria. Vamos a hablar de algunas de estos aspectos de nuestro sistema educativo.


Si en algo coinciden los docentes, es que cada vez tienen mayor carga de tareas administrativas que les dificultan centrarse en lo importante. ¿Y qué es lo importante? ¿para qué va el alumnado el colegio? Nosotras creemos que principalmente, para aprender. Los colegios son necesarios para aprender conocimientos, procedimientos, aprender a pensar, reflexionar sobre sí mismos y sobre la realidad que les rodea y poderla transformar. ¡Casi nada!


Y para alcanzar estos objetivos, se diseñaron leyes, etapas educativas, asignaturas, horarios y exámenes... ¡ah! Y los deberes, los tan temidos deberes.


Claramente en España los constantes cambios en leyes educativas, no nos han ayudado a nadie (ni familias, ni profesorado, ni colegios) a asentar métodos de trabajo para poder enseñar y, por tanto, para poder aprender. Quizá sea esta una primera petición en la carta a los Reyes Magos: por favor, señoras y señores políticos, firmen un pacto educativo ¡ya!. Es urgente.


Para poder aprender, está claro que tiene que haber un guía que nos oriente en el camino, el papel del profesorado es esencial, para ello la formación que reciben es fundamental, en Infantil y Primaria creemos que reciben más formación, pero en la ESO, Bachillerato y Formación Profesional queda mucho por avanzar.


La relación entre familia-escuela es otro aspecto fundamental, pero ¿con clases con 35 y 40 alumnos, de verdad creéis que se puede tener una comunicación de calidad? Conocer a cada alumno, entrevistarse con su familia y poder mantener una relación fluida es algo que lleva tiempo. Y si tienes 40 alumnos, no hay semanas en el año para poder hablar despacio con ellas. Eso suponiendo que todo vaya bien y que no necesitemos hablar más de una vez al ¿trimestre?


Y finalmente, el currículum... ay!!! ¿Qué es lo importante? , ¿Qué significa tener una educación de calidad? Muchos centros publican en sus páginas web y en sus redes sociales todas las actividades que realizan en el día a día como forma de marketing. Pensadlo, ¿Qué es para vosotras un centro “bueno”? ¿Que hayan aprobado todos los selectividad (EVAU)? Aquí tenemos el gran debate, para nosotras un centro educativo de calidad es aquel que:


  1. Tiene una buena atención a la diversidad.

  2. Aplican metodologías de enseñanza-aprendizaje basadas en investigaciones científicas y rigurosas, aprender a pensar para aplicar lo aprendido a la vida, transformar la sociedad creemos que es un reto que debe formar parte del proyecto educativo de centro

  3. Proyecto de tutorías: Acompañan a las familias y alumnado de forma integral, poniendo a la persona en el centro del proyecto educativo, y siendo lo suficientemente flexibles para que la institución sea la que se adapte al alumnado y no al revés.


Por lo tanto, desde nuestro punto de vista, las notas académicas no son una buena medida de los aprendizajes... pues tal y como se realiza la evaluación actualmente. Evaluar para nosotras es dar #feedback... dar información al que aprende sobre sus puntos fuertes y débiles, darle herramientas para que aprenda a aprender, para que se conozca a sí mismo y sepa qué estrategias le ayudan más y cuáles menos. Es enseñar al alumnado que no se trata de ser capaz o no, sino de entrenar adecuadamente. Es escucharle, conocerle y acompañarle de forma continua. Calificar, no es evaluar. Es una parte de la evaluación necesaria por supuesto, para tratar de ser objetivos, justos y para proporcionar equidad, igualdad de oportunidades.


Las notas serían la guinda del pastel. Pero nosotras, si fuesen nuestros hijos, premiaríamos el esfuerzo. Charlaríamos sobre qué han aprendido, cómo lo han hecho y cómo se sienten sobre ello. Quizá eso sea la tarta...pero sólo quizá.


Luisa del Campo

CEO Vive Tu Vida Psicología

Psicóloga Col. Nº M-16121

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