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Ideas para desarrollar la autoestima en los adolescentes



Como ya hemos dicho en otras ocasiones, la #autoestima es un aspecto fundamental de la persona. Puesto que afecta en nuestra manera de estar en el mundo, de cómo nos relacionamos con los demás, de cómo nos vemos de capaces para afrontar nuevos retos, e incluso influye a la hora de buscar pareja y hacer buenos amigos.


Nuestra manera de #pensar, #sentir, #decidir y de #actuar está muy influenciado, entre otras cosas, por nuestra autoestima.


La autoestima es importante en todo el desarrollo de la vida, lo es de manera especial en los estadios formativos de la infancia y de la adolescencia. Y el primer sitio de donde los niños empiezan a desarrollar una adecuada o inadecuada autoestima es en casa, en la relación con sus padres. Por cómo les miramos, cómo les hablamos, el tiempo que les dedicamos, etc.


En estos primeros años de vida también tienen una gran influencia sobre ellos sus profesores.


Cuando llegan a la #adolescencia, sus padres siguen siendo un pilar fundamental, aunque ellos se empeñen en hacernos saber que no nos necesitan, ¡Nada más lejos!

Una de las mejores enseñanzas que podemos dejar a nuestros hijos es a conocerse, aceptarse cómo son y que así se vayan formando, como personas que contribuyan a la sociedad, eligiendo su propio camino, pero que sea un camino meditado, de responsabilidad y también de pensar en los demás.


Para poder conseguir tan difícil tarea es fundamental empezar por facilitarle el conocimiento de sí mismo. Ayudarle a encontrar sus puntos fuertes, que conozca sus #emociones, saber las cosas que le gustan, potenciar sus habilidades para que tenga confianza en sí mismo y pueda superar los fracasos y las dificultades, son algunas de las tareas que como padres tenemos.


Algunas sugerencias para trabajar sobre esto son:


  1. Controlar el nivel de exigencia. Distinguir entre caprichos del adolescente, necesidades de su etapa evolutiva o características personales, y limitaciones o dificultades que tenga para cumplir lo que le exigimos.

  2. Reforzar y valorar los aspectos positivos y los intentos de comportamientos adecuados. Si le trasmitimos la confianza en su persona y las expectativas de éxito que tenemos sobre él, aumentaremos su motivación aunque sólo sea por el deseo de no defraudarnos.

  3. Usar críticas concretas y relacionadas con la situación y no globales y generalizadas a otras situaciones. Cuidando siempre el lenguaje. Insultar y destruye su autoestima.

  4. No reírse de él/ella, ni ridiculizarle, o quitar importancia a sus sentimientos.

  5. Estimular que realice actividades gratificantes o aquellas en las que el adolescente destaque y le hagan sentir bien.

  6. Evitar compararle con otras personas más capaces, hermanos, primos, amigos.

  7. Reforzarle su “sentimiento de identidad propia”. Trasmitirle la percepción de que es único y que le queremos por ser cómo es. Independientemente de sus fallos y errores.

Los adolescentes son extremadamente sensibles a la crítica por ello debemos tener cuidado al corregir, que por otro lado lo siguen necesitando. Y es más fácil hacerlo si primero se sienten entendidos y escuchados por las personas importantes para él. Para ello, deben escuchar que entendemos cómo se sienten, aunque no estemos de acuerdo con ellos. Demostrarles que aceptamos sus sentimientos, esto no quiere decir que les demos la razón, ni que no pongamos límites y normas (fundamentales en todo el crecimiento nuestros hijos), ni mucho menos que les vayamos a dejar hacer todo lo que quieran. Simplemente es validar sus emociones, que ya es un gran trabajo para muchos padres, y algo que ejerce un poder muy positivo sobre la relación con nuestros hijos.


¡Animaos a practicarlo! Y por supuesto, nunca tiréis la toalla con vuestros hijos, por difícil que sea en ocasiones.


Isabel del Campo

CEO Vive Tu Vida Psicología

Psicóloga Col. Nº M-19797

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