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Turbulencias.



Las turbulencias son sin duda el fenómeno meteorológico que más perturba a aquellos que tenéis miedo a volar.

“Turbulencia” proviene del latín turbulentĭa, hace referencia a la condición de aquello que es turbulento (desordenado, agitado o turbio).

Una #turbulencia atmosférica es una agitación de la atmósfera; se caracteriza por un cambio repentino de dirección e intensidad del viento.

Las hay de varios tipos según su origen, veamos si conociéndolas un poco más podemos #ayudaros a que les perdáis ese miedo:


  • Turbulencia mecánica, ocurre cuando obstáculos tales como una edificación, terreno irregular o árboles intervienen con el flujo normal del viento.

  • Turbulencia convectiva, denominada también turbulencia térmica, es un fenómeno típico de las horas diurnas, con buen tiempo; se forma por el paso de aire frío sobre las masas de aire caliente o cuando por efecto de radiación solar en el suelo calienta las masas de aire. En verano se sufre inevitablemente en la aproximación a Madrid y es la que utilizan los amantes del vuelo sin motor para ir “saltando” de unas a otras manteniéndose durante mucho tiempo en el aire. Si se dan las condiciones de humedad pueden dar lugar a tormentas.

  • Turbulencia frontal, se genera al paso de un frente frío que se desplaza rápidamente y se le conoce también como ráfagas prefrontales.

  • Estela turbulenta, se produce por la diferencia de presión y velocidad entre las corrientes de aire que pasan por encima y debajo de un ala. Las solemos sentir en despegue o en aproximación a la pista de aterrizaje cuando no hay la suficiente separación entre aviones realizando la misma maniobra y el avión que va por detrás atraviesa la estela que ha dejado el anterior, todavía en estado turbulento.

  • Turbulencia de aire claro o sus siglas en inglés CAT (Clear Air Turbulence): Tipo de turbulencia importante que ocurre a partir de los 5.000 metros (15.000 pies); ocurre por la interacción de diferentes capas de aire con diferentes velocidades, se asocian con unos tipos de vientos llamados jetstream. Vientos que aprovechamos cuando son en cola para disminuir la duración del vuelo, por ejemplo, cuando volamos de este a oeste en el hemisferio norte sobre el atlántico. En muchos casos estas TAC no van asociadas a ningún fenómeno visible de ahí que a veces sean difíciles de identificar y sean las que hayan provocado mayores incidentes con heridos en los últimos años. Debemos decir que todos ellos por no llevar atado el cinturón de seguridad y de los cuales prácticamente la mitad eran tripulantes de cabina de pasajeros. Más abajo os detallamos algunas estadísticas. Esta turbulencia pese a ser la más difícil de identificar, aunque hoy en día se prevé con mucha eficacia, una vez encontrada es fácilmente mitigable, descendiendo unos pocos miles de pies, 1000 o 2000 muy probablemente saldríamos de esa zona de interferencia de masas de aire y la turbulencia se vería en gran parte disminuida o incluso desaparecería por completo.

  • Ondas de montaña son causadas principalmente por turbulencia orográfica, el aire frente a un flujo laminar del lado de barlovento (antes de la montaña) al lado de sotavento (después de la montaña) el cual se forma turbulento creando este tipo de ondas; este tipo de fenómeno requiere vientos mayores a los 20 nudos para que se forme. Como ejemplos conocidos, la turbulencia generada por el viento de componente Sur en el aeropuerto de Bilbao, o la generada en las baleares con los vientos de Tramontana.


Como veis todas ellas identificadas y previsibles, no solo por el análisis de los partes meteorológicos y de los informes que continuamente emitimos los propios pilotos sino también por los instrumentos de los que disponemos a bordo en los aviones, los cuales nos informan detalladamente de las zonas y niveles de vuelo donde vamos a encontrar turbulencia, junto con la intensidad de la misma.

Y si de intensidad hablamos debemos indicar que la diferenciamos en tres tipos:


  • Ligera. Apenas afecta a la comodidad del vuelo pudiéndose dar el servicio a bordo de comida y bebida. Nos podríamos desplazar por el pasillo sin dificultad.

  • Moderada. Sentimos algo de presión en los cinturones, las bebidas podrían salpicarnos y el servicio y movimiento por el pasillo se vería dificultado.

  • Severa. No llevar el cinturón de seguridad podría provocar que nos golpeáramos y cualquier movimiento por el pasillo es del todo desaconsejable.


Bolsas de Aire


Debe quedar claro que un avión al desplazarse por un fluido generalmente en movimiento como es el aire de la atmósfera siempre sufrirá en mayor o menor medida turbulencia, pero que esta jamás podrá provocar que un avión caiga, ya no al suelo, sino miles de metros como cuentan algunas de esas historias que a nosotros nos gusta encasillar dentro de la mitología aeronáutica. Pero queremos demostraros porque no caen miles de metros en esas bolsas de aire o mejor dicho de vacío donde el avión supuestamente deja de volar.


Eso se debe a la propiedad de los gases denominada expansión o fluidez. Propiedad que poseen los gases de ocupar todo el espacio disponible. Las fuerzas de atracción entre sus moléculas son casi inexistentes, por lo que estas están muy separadas unas de otras y se mueven rápidamente y en cualquier dirección, trasladándose incluso a largas distancias. Aunque esto ya lo sabíamos ¿verdad?, como si no sentimos el viento que sopla en la cara, el olor de la fragancia de un perfume. Por ese motivo, también, los gases no tienen forma propia, pues se adaptan al recipiente que los contiene, en el caso que nos afecta, la atmósfera.


Y os preguntareis porque el aire siendo un gas no se “escapa” hacia el espacio exterior. La explicación es simple, la fuerza de atracción gravitatoria que ejerce la tierra impide que algún cuerpo material pueda abandonar la órbita terrestre, salvo que supere la velocidad mínima requerida para vencer la gravedad que es unos 11 Km/s (39.600 km/h), que obviamente las moléculas de aire no pueden adquirir de forma natural.


Esto debería haberos convencido ya de que no hay bolsas de aire o vacío, en todo caso, podríamos hablar de “baches” o corrientes de aire que mueven al avión de arriba abajo mientras este avanza, como hacen con los barcos las olas del mar.


Si sentimos que caemos más metros de los que realmente hacemos, (por lo general un avión desciende 2 ó 3 metros, alguna que otra vez de 20 ó 30 metros y de forma excepcional 60 ó 70 metros) se debe a la aceleración que sufre nuestro cerebro y que nos da informaciones engañosas que nos llevan a equívocos.


¿Qué hacemos los pilotos ante la presencia de turbulencia?


Si se trata de turbulencia ligera, que suele ser lo habitual, no se toma ninguna medida en particular más allá de encender la luz de cinturones en previsión de que esa turbulencia pudiera convertirse en moderada.


Si la turbulencia pasa a ser considerable, los pilotos utilizamos varias medidas para mitigarla, la primera al igual que haríais vosotros al encontrar una carretera con baches es la de reducir la velocidad, lo cual hace que disminuyamos la intensidad de la turbulencia.


Lo siguiente que haremos dependiendo del tipo de turbulencia, por ejemplo, con la turbulencia en aire claro, será la de variar el rumbo o altitud para salirnos de esa zona de fricción de capas de diferentes velocidades y dirección que la provocan. La mayoría de las veces con una de esas maniobras es suficiente para hacer desaparecer casi por completo la turbulencia.


Pero lo que muy pocas veces hacemos los pilotos es la de desconectar el piloto automático. Las alas de los aviones están diseñadas para volver siempre a la posición original de vuelo nivelado de ahí que cualquier movimiento causado por la turbulencia, el mismo diseño de las alas hará que se contrarreste automáticamente, de ahí que no debemos actuar sobre los mandos del avión que podría causar una sobreactuación y un efecto indeseado.


Trucos para los pasajeros


En cualquier caso, si te asustan las turbulencias hay ciertas medidas que puedes tomar y que mitigaran un poco los movimientos que tan poco te gustan. Por ejemplo; las turbulencias son menos frecuentes en los vuelos nocturnos o a primera hora de la mañana, ya que en general a estas horas del día la corriente de aire es mucho más suave.


Por el contrario, si vuelas en una hora del día en la que normalmente trabajarías aproximadamente entre 8 de la mañana y 6 de la tarde puede que sientas más movimientos bruscos durante el trayecto esto es debido a que el sol calienta las capas atmosféricas y por lo tanto el aire se vuelve inestable. Se producen más “choques” entre las corrientes de aire frío y caliente.


Si te sientas aproximadamente en la mitad del avión cerca de su centro de gravedad es donde el avión sufre menos las turbulencias, detrás sin duda donde más las vamos a sentir.


Estadísticas


Según datos consultados en la FAA (Federal Aviación Administration) americana entre los años 2009 y 2018 hubo 340 heridos asociados a incidentes relacionados con turbulencia de los cuales 191 fueron pasajeros y 149 tripulantes de cabina, todos ellos por no llevar el cinturón de seguridad abrochado. Unas cifras ínfimas si tenemos en cuenta que solo en el año 2012, en EE.UU. viajaron 650 millones de pasajeros en vuelos domésticos.


Antoni Pericás Homar

Piloto

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